Recuperación de suelos contaminados en el País Vasco

Recuperación de suelos contaminados en el País Vasco

En los últimos años, se han identificado suelos contaminados en áreas urbanas de Donostia, con presencia de amianto, metales pesados e hidrocarburos, entre otros. La tendencia ha ido en aumento en lo que respecta al número de puntos identificados tanto en la capital como en el resto del territorio.

Según la Ley 22/2011 y el Real Decreto 9/2005, las Comunidades Autónomas están obligadas a hacer un inventario priorizado de suelos contaminados, al mismo tiempo que se establece la obligación de remediación de suelos para los causantes de tal contaminación o para los propietarios del terreno. En este sentido, en Euskadi se ha implementado una deducción al contribuyente del 15% de la inversión destinada al tratamiento de tales suelos tras aprobación administrativa.

Innovaciones en la remediación de suelos

El Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario está desarrollando técnicas de tratamiento in situ para suelos contaminados por compuestos organoclorados, lo cual ofrece la posibilidad de biodegradar agentes contaminantes como los que suelen provenir del uso de plaguicidas.

El tratamiento emplea nanopartículas de hierro que capturan los átomos de cloro. Después, se procede a un tratamiento con microorganismos inoculados, con lo que se recuperan las condiciones naturales del suelo a través de la bioestimulación.

Ambos proyectos, tanto la iniciativa de apoyo económico como estas innovadoras metodologías de tratamiento, dan medida de la trascendente necesidad de abordar esta problemática, agilizando su dinámica administrativamente y mejorando su aplicación técnica.

En definitiva, el tratamiento de terrenos contaminados debe ser fomentado por parte de las administraciones para promover acciones efectivas y diligentes, centrándose también en la concienciación y prevención en cada proyecto industrial potencialmente peligroso.

¿Para qué es importante un estudio de impacto ambiental?

¿Para qué es importante un estudio de impacto ambiental?

En muchos proyectos, sobre todo en zonas naturales lejos de casos urbanos, necesitamos conseguir un documento detallado en el que, a través de informes técnicos o investigaciones, se declare cuál va a ser el impacto de la obra a realizar sobre el medio ambiente. El estudio de impacto ambiental se puede llevar a cabo antes de iniciar el proyecto o con posterioridad, haciendo una vigilancia ambiental especial para poder tomar medidas para el control del medio.

Cómo se realiza un estudio de impacto ambiental

En primer lugar, debemos hacer una descripción lo más completa posible del proyecto con datos como las emisiones, los ruidos y los materiales empleados. En ellos se establece las alternativas que pueden existir a la solución adoptada en el impacto.

Posteriormente, se debe evaluar todos los efectos que tiene sobre el entorno: flora, fauna o patrimonio. En el caso de que exista una exposición grave, deben establecerse medidas para disminuir los efectos negativos, elaborando un programa especial de vigilancia para que se cumpla el objetivo de minimizar las molestias.

Por último, deben exponerse claramente las conclusiones del estudio sobre el proyecto a realizar.

Diferencias del estudio de impacto ambiental con la evaluación de impacto

Mientras que realizar un estudio del impacto es un documento técnico, la Evaluación del Impacto Ambiental es un trámite administrativo. Este procedimiento, así, debe implicar algunos pasos y, uno de ellos, es la realización del propio estudio del impacto ambiental, el cual es siempre a cargo del encargado de realizar el proyecto.

Por lo tanto hablamos de que el estudio de impacto ambiental está realizado para evaluar el impacto que tiene sobre el medio ambiente una obra, sea del tipo que sea. Normalmente es realizado a petición de las administraciones. Algunas de las compañías lo realizan para dotar de una imagen de compromiso con el medio ambiente.

Principales aspectos sobre la Ley 52013 respecto a los pasivos ambientales

Principales aspectos sobre la Ley 52013 respecto a los pasivos ambientales

La Ley 52013 viene a modificar ciertos artículos de su predecesora, la Ley 16/2002, afectando con ello su alcance de aplicación y dinamizando trámites administrativos asociados. La Ley 16/2002 versaba sobre la prevención y control de la contaminación y, en el marco de los graves riesgos personales y del medio asociados al caso de los pasivos ambientales, su revisión supone un apoyo fundamental para abordar soluciones consistentes.

Variaciones de la ley que afectan a los pasivos ambientales

Un aspecto trascendental de la nueva ley es que establece requisitos concretos para la monitorización periódica de los medios establecidos con el fin de evitar emisiones al suelo o a las aguas subterráneas, con lo que tenemos una gran herramienta de prevención. Además, este control ha de ejercerse hasta el cese completo de las actividades.

Otro de los puntos clave es que ya no se podrán superar los valores límite de emisión dictados por los documentos de mejores técnicas disponibles, salvo en casos muy específicos, aspecto que da como resultado un control más riguroso y estricto que nos permite mejorar la protección personal y de los ecosistemas.

Cuando las operaciones a realizar conlleven el empleo, generación o emisión de contaminantes potenciales, la nueva ley exigirá un informe previo a la autorización de explotación que establezca el estado concreto del suelo y de las aguas subterráneas. Así, podremos hacer una comparación objetiva al final de las actividades y determinar los cambios y posibles daños causados.

Además, se ha de configurar obligatoriamente un plan periódico de inspecciones de las instalaciones, muy beneficioso para que podamos prever desviaciones en las operaciones y reaccionar más prontamente.

En definitiva, la Ley 52013 supone un inteligente y sólido refuerzo para la prevención de riesgos futuros que impliquen la generación de pasivos ambientales. No solo nos permite mayor agilidad administrativa, sino que nos aporta estrategias concretas para controlar los procesos potencialmente peligrosos.

Puntos principales del Real Decreto 9/2005

Puntos principales del Real Decreto 9/2005

El objetivo del Real Decreto 9/2005 es establecer pautas técnicas y administrativas para declarar la contaminación de un suelo en el marco de las actividades que pueden ser causa de dicha degradación.

De este modo, las comunidades autónomas deberán hacer un inventario de suelos contaminados, al mismo tiempo que evalúan los riesgos implicados para la integridad personal o medioambiental.

Una vez que el suelo haya sido declarado como contaminado, procederemos a aplicar un estricto protocolo de actuaciones.

Actuaciones a llevar a cabo para la recuperación ambiental según el Real Decreto 9/2005

En principio, la comunidad autónoma debe aprobar el proyecto presentado por el responsable de la contaminación con el que se pretende conseguir la descontaminación de suelos, considerando la metodología específica y los plazos.

El alcance de estas operaciones ha de ser suficiente para reducir los riesgos a niveles aceptables, priorizando aquellas soluciones que aplican técnicas in situ, con lo que evitamos la extracción, el traslado y la generación de más residuos.

Las estrategias que pueden presentar distinta naturaleza son:

1) La destrucción o transformación de los contaminantes conlleva su alteración química para convertirlos en materiales inocuos.

2) La extracción implica que el contaminante se retira del suelo y es tratado de acuerdo con sus características (pudiendo emplearse la volatilización, las cargas eléctricas o la solubilización).

3) El aislamiento consigue la estabilización de los contaminantes e impiden su migración por inmovilización.

Estas técnicas pueden aplicarse in situ, en el mismo lugar, o ex situ, requiriendo remover el suelo para tratarlo en la misma localización o trasladarlo a otro punto.

Consideraremos un suelo como descontaminado una vez se apruebe la resolución administrativa, tras comprobación de tal efectividad y de la disminución del riesgo para la salud humana y los ecosistemas.

El Real Decreto 9/2005 nos ofrece un plan estratégico eficaz para conseguir una óptima descontaminación de suelos, estableciendo obligaciones concretas y las pautas técnicas más convenientes.

Vitrificación y pirólisis en la remediación de suelos

Vitrificación y pirólisis en la remediación de suelos

La vitrificación es uno de los métodos de tratamiento de suelos contaminados por confinamiento. En líneas generales, esta específica remediación de suelos emplea altas temperaturas para fundir el suelo y transformarlo en un bloque cristalino sólido y estable.

Se emplea, mayormente, para tratar suelos poco profundos, lo que nos da excelentes resultados tanto para compuestos orgánicos como para elementos inorgánicos (fundamentalmente As, Cd, Cr, Hg, Pb y cianuros).

Características de la metodología

Con la vitrificación conseguimos la inmovilización de los contaminantes inorgánicos y la destrucción de los orgánicos mediante oxidación y/o pirólisis.

Para el éxito de esta operación, es indispensable que el suelo contenga sílice, en una proporción adecuada para generar la matriz vítrea.

Por otro lado, durante el proceso de vitrificación, se generan gases tóxicos, que deben ser correctamente recolectados y tratados antes de proceder a su emisión a la atmósfera.

Las características del suelo son muy influyentes y pueden dificultar la aplicación de esta remediación de suelos:

1) Las tierras arcillosas y con alto contenido en limo complican la liberación de agua durante las operaciones.

2) La existencia de macroporosidades suele exigir la previa compactación del suelo.

3) El exceso de humedad puede afectar negativamente a la eficacia.

Tratamiento in situ

El calentamiento se alcanza empleando electrodos de grafito fijados en el suelo que permiten alcanzar temperaturas de entre 1600 °C y 2000 °C. El material contaminado se solidifica al enfriarse.

Tratamiento ex situ

El rango de temperaturas empleado ex situ es más discreto (1000-1400 °C) y precisa de la eliminación previa de elementos gruesos del suelo. El calentamiento se realiza al aplicar una corriente eléctrica en un tipo de horno adecuado.

Finalmente, debemos destacar que se trata de una técnica de remediación de suelos muy efectiva y con una óptima inmovilización de contaminantes; pero exige grandes inversiones y produce la destrucción del suelo, normalmente, limitando su reutilización.

Estudios y descontaminaciones de suelos y aguas subterráneas

Estudios y descontaminaciones de suelos y aguas subterráneas

Los estudios y descontaminaciones de suelos y aguas subterráneas se hacen vitales en el marco de gestiones negligentes de residuos, funcionamiento operativo ineficiente de instalaciones o accidentes asociados al almacenamiento o transporte de productos. Estas acciones pueden provocar el acceso de contaminantes a los suelos y a las aguas subterráneas próximas.

Etapas necesarias para la recuperación del subsuelo

Se trata de calcular los parámetros que definen riesgos potenciales y de compararlos con los valores máximos que dicta la normativa. Si son inferiores, se considera que ni el suelo ni las aguas están contaminados, aunque se procede a la monitorización de las sustancias en cuestión. En el caso de sobrepasarlos, existe la obligación de tratamiento inmediato por parte de los responsables.

En general, recurrimos a la siguiente metodología para realizar una descontaminación del suelo:

1) En principio, debemos proceder a la caracterización exploratoria, que nos permite obtener los resultados para la determinación del nivel de riesgo, comparando tales valores con los niveles genéricos de referencia (NGR) establecidos legalmente.

2) A continuación, trasladamos las conclusiones a la caracterización de detalle a través de la que tratamos de delimitar la extensión de la afección, sus concentraciones concretas y la caracterización de los contaminantes, entre otros, con un preciso análisis cuantitativo de los riesgos (ACR).

Técnicas generales

Podemos acometer la remediación en el mismo emplazamiento sin excavación o con excavación implicada.

Existe una gran variedad de técnicas, desde las biológicas que fomentan la biodegradación de los microorganismos hasta otras térmicas de mayor magnitud que implican la vitrificación de los contaminantes.

Otros procedimientos comunes son el lavado y la oxidación, así como acciones de contención para evitar la migración de los contaminantes.

En definitiva, los estudios y descontaminaciones de suelos y aguas subterráneas constituyen una herramienta trascendente para la protección de recursos, de la salud humana y de la integridad de los ecosistemas a través de las exigencias administrativas oficiales.