Métodos de prospección de aguas subterráneas

Métodos de prospección de aguas subterráneas

El estudio de aguas subterráneas y la prospección de aguas subterráneas quizás sean temas de desconocimiento para una gran cantidad de personas, pero son igualmente importantes en el desarrollo de la vida diaria, ya que al fin y al cabo el agua es el elemento que nos permite vivir. De hecho, una persona muere antes por falta de agua que por falta de comida, de ahí la necesidad de tener siempre esta fuente de energía bien vigilada.

La prospección de aguas subterráneas y el estudio de aguas subterráneas

Y es que el agua constituye más del 70 por ciento de la superficie del planeta. Por tanto, es un bien que debemos cuidar y explotar para nuestro bienestar, algo que explicaremos en este post, desde el concepto de prospección física hasta los métodos para explotar y encontrar las zonas donde pueda extraerse el agua.

La prospección geofísica se define como aquellos mecanismos físicos y matemáticos aplicados a explorar el subsuelo para buscar y estudiar yacimientos que puedan tener substancias útiles, tales como el petróleo, las propias aguas subterráneas, los minerales o el carbón, a los cuales se llega después de haber realizado distintas observaciones desde la superficie de la Tierra.

Lo siguiente es distinguir los métodos de prospección de aguas subterráneas. El primero de ellos es el método geológico, y para ello debemos mirar la cartografía geológica del lugar, así como sus características estructurales y estratigráficas para realizar perfiles y cortes geológicos que nos darán una idea de los acuíferos, su espesor y otras características.

El segundo método es el geofísico, cuya prospección geofísica nos sirve de ayuda para saber cómo están distribuidos los materiales en el subsuelo y la naturaleza de los mismos.

De esta manera, la prospección de aguas subterráneas y el estudio de aguas subterráneas es muy importante para la supervivencia de nuestro planeta.

La prospección de aguas subterráneas según el tipo de rocas

La prospección de aguas subterráneas según el tipo de rocas

La prospección de aguas subterráneas es un conglomerado de investigaciones que nos permite localizar acuíferos subterráneos donde haya unas determinadas cantidades de agua de calidad.

Prospección de aguas subterráneas

En el estudio de aguas subterráneas se utilizan métodos geológicos y geofísicos (como el eléctrico, gravimétrico y electromagnético) para conocer los tipos de rocas.

Estudio de aguas subterráneas según el tipo de rocas

Rocas graníticas

Son poco permeables y poco porosas. Su caudal: 0,5 l/seg.

La densidad y la meteorización de la fractura van disminuyendo con la profundidad. La captación en vaguadas es por retroexcavadoras y en las fracturas mediante perforaciones.

Rocas metamórficas

Tienen fracturas y son semipermeables (pizarras, cuarcitas, etc). Su caudal es de 10 l/seg. Las pizarras pueden ser arcillosas o areniscosas.

Las captaciones se realizarán mediante perforaciones a rotopercusión neumática.

Rocas calcáreas

Son las calizas y las dolomías. Solubles y permeables con un caudal de más de 10 l/seg.

Las captaciones son mediante percusión y se realiza con un martillo en fondo, en los lugares más carstificados. La rotopercusión se realizará en las zonas más densas y menos carstificadas.

Rocas filonianas

Son las diabasas, el cuarzo y los lamprófidos. Si estas poseen muchas fracturas actúan como drenante, y si están poco fracturadas son impermeabilizantes, reteniendo el agua subterránea. Su caudal: entre 1 y 5 l/seg.

Las captaciones se realizan mediante máquina de perforación rotopercutora neumática con una circulación directa sobre el dique y sus laterales.

Rocas sedimentarias consolidadas

Son detríticas, con acuíferos horizontales compuestos por capas permeables. Su caudal: 15 l/seg.

Se realizan con perforaciones con rotación y con una circulación inversa.

Rocas sedimentarias no consolidadas

Son las arenas y gravas, son muy permeables. Su caudal: entre 5 a 10 l/seg.

La prospección de aguas subterráneas y su estudio son trabajos delicados, por lo que cualquier dato erróneo influirá en sus resultados, por ello, siempre aconsejamos una empresa especialista para su realización.

Técnicas para la explotación de aguas subterráneas

Técnicas para la explotación de aguas subterráneas

La explotación de aguas subterráneas es crucial para el mantenimiento sostenible de lo que representa más del 95 % del volumen de reservas de agua dulce del mundo. De hecho, alrededor del 75 % de la población europea depende de la extracción directa de aguas subterráneas para abastecerse de agua potable.

Técnicas de extracción de aguas subterráneas

En general, se consideran perforaciones verticales de distintos diámetros:

Captación de diámetro reducido

Se implementan diámetros de entre 150 y 200 mm cuya profundidad depende de las peculiaridades de la formación y de si se trata de un acuífero confinado, con lo que interesa sumar más caudales, o libre, en el cual se llega al zócalo impermeable.

En este caso, el entubado y su diámetro dependen mucho de las características del suelo, puesto que las paredes verticales han de soportar altas presiones, permitiendo el flujo de caudal en su interior.

Se implementan tuberías metálicas o de PVC. En terrenos compactos se suelen emplear diámetros de 200 mm, pudiendo llegar a diámetros de hasta 500 mm con materiales menos consolidados.

Perforaciones de gran diámetro

Aquí se emplean diámetros de hasta 5 metros para acuíferos de espesor discreto y la extracción resulta más superficial, implementando métodos tradicionales y manuales para la perforación.

Pozos horizontales

En este caso de explotación de aguas subterráneas, se perfora verticalmente con grandes diámetros y a cierta profundidad este tubo se ramifica radialmente en otros subdrenes que se expanden horizontalmente.

Zanjas de drenaje

Existen sencillos métodos de recolección, cavando zanjas con máquinas excavadoras que operan a profundidades de hasta 10 metros. Normalmente, se trata de terrenos poco compactados.

Minas de agua

Este procedimiento permite extraer el agua por gravedad, aprovechando la pendiente del suelo en zonas montañosas.

Por último y como parte del planteamiento racional de la explotación de aguas subterráneas, se realiza el aforo en los pozos para conocer exactamente su capacidad real de producción.

Agua subterráneas: su relación con las aguas superficiales

Agua subterráneas: su relación con las aguas superficiales

Los profesionales y las empresas que nos dedicamos a un sistema de tratamiento de agua, realizando estudios hidrogeológicos, sabemos diferenciar bien entre agua subterráneas y las superficiales.

Estudios hidrogeológicos: agua subterránea y superficial

Las aguas superficiales son las que se encuentran sobre la superficie de la corteza de la tierra, como los océanos, los mares, arroyos, ríos o lagos. También pueden ser las placas de hielo que hay en los picos de las montañas o las placas polares.

Por otro lado, las aguas subterráneas son aquellas que se almacenan bajo la superficie terrestre.

Relación entre agua subterránea y superficial y sistema de tratamiento de agua

La relación entre las dos aguas, en la actualidad, se debe a que forman ambas parte del mismo Ciclo Hidrológico, formando parte al ciclo general del agua. Este se inicia con la evaporación del agua en mares y océanos por la energía solar y finalizando con la lluvia, hasta que la precipitación penetra en la superficie de la corteza terrestre llenando poros y fisuras del suelo.

Las aguas superficiales se generan a través de la precipitación atmosférica, pero también de aflorar agua subterránea o por la fusión de placas de hielo. Contamos con tres tipos de agua superficial: el agua que corre por escorrentías, la que se encuentra almacenada en un lago natural o artificial y la que está en estuarios. En el caso de las aguas subterráneas hablamos de aguas que forman parte del nivel freático, bien sea en un pozo o en acuífero bajo tierra.

En definitiva, la relación entre ambas aguas es que las agua subterráneas van a parar directa o indirectamente a un curso superficial. En el caso de las subterráneas, pueden proceder de agua superficial. La diferencia es vital para un sistema de tratamiento de agua o para realizar diversos estudios hidrogeológicos.

Características de un estudio de impacto ambiental

Características de un estudio de impacto ambiental

El estudio de impacto ambiental es el documento en el que se basa la evaluación de impactos, incluyendo los diversos estudios de impacto ambiental, la metodología para realizarlos, tramitaciones necesarias, plazos establecidos y legislación aplicable.

El Real Decreto Legislativo 1/2008 es el que establece qué proyectos necesitan someterse a estos estudios, considerando los proyectos públicos o privados que pueden afectar la Red Natura 2000 de espacios o las obras que incluyen un cierto tipo de actividades también estipuladas.

Contenido básico de los estudios de impacto

Todo estudio de impacto ambiental, para ser riguroso, debe contemplar estos 5 puntos:

1) Incluir una descripción general con estimaciones del tipo de residuos que se pueden emitir.

2) Exponer las alternativas, justificando la solución tomada en consideración a los efectos sobre el medio ambiente.

3) Evaluar con detalle los efectos del proyecto sobre la población, ecosistemas y bienes, tanto materiales como arqueológicos, así como la interacción de dichos elementos.

4) Medidas preventivas que se tomarán para minimizar los efectos ambientales adversos y las correcciones sobre el proceso o actividades.

5) Programa de monitorización y vigilancia con seguimiento de los factores que causan el estudio.

En cuanto a la información necesaria para el estudio de impacto ambiental destacan el proyecto o anteproyecto que se puede obtener del promotor, la legislación que afecta al proyecto, la bibliografía medioambiental de la zona, las cartografías o datos sobre variables sociales que afectan a la población, entre otros, ya que el volumen de documentación aumentará según la complejidad del proyecto.

En definitiva, el estudio de impacto ambiental proporciona un marco sólido de prevención y regulación, previa a la realización de las actividades que han sido consideradas como potencialmente peligrosas por la normativa. Se trata de una herramienta técnica y administrativa que monitoriza los procesos desde el momento del diseño, durante y tras su explotación posibilitando una gestión ambiental eficaz y sostenible.

Saber si un suelo está contaminado sin analizarlo

Saber si un suelo está contaminado sin analizarlo

Para poder saber si un suelo está contaminado sin necesidad de analizarlo se dispone de ciertos recursos previos de consulta administrativa.

El Real Decreto 9/2005 determina las actividades de tipo comercial o industrial, que pueden suponer un riesgo de contaminación y la metodología estándar para declarar un suelo como efectivamente contaminado.

Estas actividades se establecen como potencialmente peligrosas, ya sea porque implican el empleo de sustancias peligrosas o porque la producción de residuos pueda acabar contaminando el suelo.

Los titulares de dichas actividades han de elaborar un informe preliminar de la situación del suelo y remitirlo a la comunidad autónoma que corresponda.

Así, los propietarios de los terrenos donde se haya realizado alguna de estas actividades están obligados a declararlo explícitamente en la escritura, en el Registro de la Propiedad.

Al mismo tiempo, las comunidades autónomas confeccionarán inventarios con los suelos que se han declarado contaminados, lo cual también es objeto de anotación en el Registro de la Propiedad.

Otros documentos que se pueden hallar en la empresa y que ayudarían a saber si un suelo está contaminado o no, son informes diversos al respecto de gestiones de residuos peligrosos o documentos de la Consejería de Seguridad de Mercancías Peligrosas.

Tratamiento de modo voluntario

Por otro lado, existe la posibilidad de proceder al tratamiento de remediación del suelo sin que haya sido declarado como contaminado a través de un proyecto de acción voluntaria. En este sentido, la administración registrará estos procesos de descontaminaciones voluntarias como seguimiento.

A la luz de lo expuesto, si realmente se necesita saber si un suelo está contaminado, hay que recurrir precisamente a la consulta de este inventario de suelos contaminados de la comunidad autónoma pertinente o, alternativamente, acudir al Registro de la Propiedad donde, por obligación, tuvo que ser anotada la realización de actividades potencialmente peligrosas en el terreno considerado.

Gravedad de las consecuencias de la contaminación del suelo

Gravedad de las consecuencias de la contaminación del suelo

De entre la multitud de consecuencias de la contaminación del suelo destaca la degradación de su calidad debido a la presencia de contaminantes de diversos tipos. Estas sustancias inhabilitan el suelo para seguir operando naturalmente dentro de su ecosistema y también imposibilitan su uso para actividades humanas.

La ocupación de espacio y recursos naturales se hacen comunes en el marco de las actividades desaforadas de expansión industrial y, por ende, los accidentes, las negligencias y el abuso de las multinacionales se vuelven también frecuentes.

Consecuencias de la contaminación del suelo

Dependiendo de las características de cada contaminante y su concentración, podemos hablar de perjuicios más o menos graves sobre la flora y la fauna. Muchas de estas sustancias alteran la cadena trófica al ser bioacumulables. Los daños sobre la armonía natural de los ecosistemas son, frecuentemente, irreversibles, implicando inicuos efectos sobre las poblaciones humanas circundantes.

De hecho, según datos de la OMS, cada año pierden la vida más de 12 millones de personas por habitar en medios insalubres, siendo los accidentes cerebrovasculares la primera causa de morbilidad.

Otra de las consecuencias de la contaminación del suelo es la alteración de los ciclos biogeoquímicos, que incluyen la generación de carbono y oxígeno, imprescindibles para el equilibrio vital.

La degradación paisajística y la desvalorización del suelo conllevan la infertilidad del terreno por pérdida de nutrientes esenciales, deforestaciones, erosiones, desertizaciones, inundaciones y la contaminación del aire y de los recursos acuáticos. Con la contaminación de los mantos freáticos, amenazamos el 97 % del volumen de agua dulce de la Tierra.

Conclusión

En este alarmante contexto, debemos aplicar urgentemente medidas de prevención y de actuación con metodologías de descontaminación del suelo y remediaciones efectivas junto con un estricto establecimiento de responsabilidades. Industria, consumidores y administraciones deben fomentar la actuación racional para limitar las consecuencias de la contaminación del suelo y minimizar sus efectos degradantes sobre el medio.

Los residuos contaminantes más peligrosos para el medioambiente

Los residuos contaminantes más peligrosos para el medioambiente

La contaminación ambiental supone un grave riesgo muy generalizado y que nos afecta a todos directamente. Según datos ofrecidos por estudios del 2015, el 16 % de muertes mundiales (esto es más de 9 millones de personas) fue debido a enfermedades relacionadas con esta problemática, siendo el vertido de residuos (tanto al agua como al suelo o a la atmósfera) uno de los principales agentes contaminantes.

Por su volumen de vertido y peligros asociados destacan los siguientes residuos:

Metales pesados

Son bioacumulativos y no se degradan. El mercurio, por citar uno de los principales, es un neurotóxico letal en estado vaporizado y, asociado a las aguas, resulta muy difícil de eliminar. Otros metales altamente peligrosos son el cadmio, el arsénico y el plomo, que proceden de explotaciones industriales como la minería, la extracción de oro y cualquier actividad química.

Gases

No podemos considerar estos gases residuales como tóxicos per se, pero su vertido masivo mundial causa estragos tan alarmantes como el fenómeno del calentamiento global, formaciones de ozono en el suelo, el esmog urbano o las lluvias ácidas que perjudican las propiedades del suelo.

Compuestos orgánicos sintéticos

En este grupo incluimos residuos asociados a la industria del petróleo o a las actividades que incorporan plaguicidas y que son tóxicos, bioacumulativos y extremadamente volátiles. Algunos de estos contaminantes acidifican el pH del suelo y lo inutilizan, como los hidrocarburos, mientras que otros contaminan el aire gravemente, destruyen la capa de ozono y producen efectos cancerígenos.

Los estudios concluyen

En definitiva, este no es un problema que podamos contemplar de lejos sin ser parte activa de la gestión sostenible de residuos. Se ha de recurrir a empresas especializadas que dispongan de los conocimientos, técnicos cualificados y herramientas para la remediación de suelos o descontaminaciones diversas. Sin embargo, también se trata de una cuestión social en la que una correcta concienciación resulta imprescindible para abrir caminos de prevención.

¿En qué consiste un sistema de tratamiento de agua?

¿En qué consiste un sistema de tratamiento de agua?

En un entorno donde el agua es un recurso único compartido, pero que escasea en muchas partes del mundo, una de las soluciones que más importancia e interés suscita es el sistema de tratamiento de agua, en el que se elimina o reduce la contaminación o las bacterias que existen en el agua. Estos tratamientos son cada vez más eficaces y han avanzado tanto en lo físico como en lo químico o biológico.

¿Cómo funciona un sistema de tratamiento del agua?

Usado para eliminar materias suspendidas y en disolución, que en las personas podría producir que estos microorganismos alteraran nuestra salud, este sistema nos ayuda a suministrar a la población un agua limpia y de calidad sin riesgo para el consumo humano.

El proceso de tratar el agua comienza por recoger el agua de un canal, bombeando el agua y pasando por las rejillas, con un filtro que retiene cualquier objeto. Posteriormente, el agua se almacena en un tanque. Tras ello, comienza la actividad de un sedimentador primario, que remueve la materia primaria que se sedimenta en el fondo para que el agua fluya a las unidades de remoción de materia orgánica. Esta remoción se realiza por procesos biológicos, creando bacterias y microorganismos que remueven la materia orgánica. Para agrupar las bacterias existe un sedimentador secundario que asienta las bacterias y hace que estas no se remuevan.

¿Qué utilidad tienen en nuestro día a día?

La utilidad que tiene es de interés general, ya que elimina los contaminantes físicos o químicos, lo cual hace que podamos beber agua apta para el consumo humano. Gracias a un sistema de tratamiento de agua se eliminan todos los residuos, de esta manera será posible reutilizar las aguas. Beber agua apta para el consumo humano y animal es el principal fin de los tratamientos.

ENAC, certificación homologada que garantiza calidad y seguridad

ENAC, certificación homologada que garantiza calidad y seguridad

ENAC es la Entidad Nacional de Acreditación que, de acuerdo con el Real Decreto 1715 de 2010, es la única entidad con la potestad pública para emitir acreditaciones según el Reglamento Europeo.

Se trata de evaluar a los propios Organismos de Evaluación de la Conformidad (OEC) para probar y dar garantía de que cumplen requisitos universales de calidad y seguridad. En este sentido, hablamos de entidades de certificación de sistemas de gestión o de productos, verificadores medioambientales o verificadores de emisiones de gases invernaderos, entre otros.

Actualmente, más de 70 países han suscrito y reconocido estos sistemas de evaluación que nos permiten la uniformidad en el reconocimiento objetivo de los criterios de competitividad y eficacia de los OEC.

Ventajas de su implementación en los sistemas de gestión

Las acreditaciones según la ENAC reducen altamente los tiempos y los costes, puesto que los procesos son homogéneos internacionalmente.

Se minimizan los riesgos, pues se establece un robusto sistema de medidas de precaución y prevención. De esta manera, la acreditación se convierte en una herramienta para demostrar el prestigio de la empresa desde la plataforma de la imparcialidad técnica.

Así, la empresa queda protegida por posibles malas prácticas, pues puede probar que acató estrictas medidas de homologación voluntariamente.

Al mismo tiempo, el carácter global de estas certificaciones facilita las exportaciones ya que no caben incertidumbres ni ambigüedades administrativas.

Por último, y tanto desde sectores públicos como privados, los clientes han establecido como requisito y exigencia el compromiso con la excelencia y la seguridad que la ENAC personifica con evaluaciones fidedignas, técnicos de impecable objetividad profesional y metodologías totalmente fiables.

En conclusión, la ENAC nos ofrece un sólido marco de confianza a través de exigentes controles que garantizan la calidad de los servicios y la protección de consumidores y del medioambiente. Por lo tanto, se constituye como imprescindible referencia internacional para generar credibilidad y transparencia en los mercados.