Importancia del drenaje del terreno en la cimentación

Importancia del drenaje del terreno en la cimentación

Los cimientos son estructuras muy importantes en la construcción, ya que garantizan la seguridad evitando la rotura o el hundimiento. Un elemento primordial a tener en cuenta antes de la cimentación es el drenaje del terreno.

Aunque el terreno parezca que esté seco en la superficie, cuando se comienza con la excavación puede aparecer una capa de agua. Esta capa es muy importante alejarla de la cimentación.

Algunos constructores estiman que es preferible el enlucido impermeable de los cimientos en lugar de realizar la evacuación del agua. Pero sin embargo, en los casos graves y en los casos permanentes este método sólo es efectivo durante un cierto tiempo muy corto, debido a que la fuerte acción del agua hará que salgan eflorescencias salinas.

Por todo ello, se recomienda efectuar el drenaje del terreno, ya que es la forma más eficiente e infalible de evacuar el agua.

El agua que podría afectar a una cimentación tiene diferentes procedencias, no sólo proviene del agua de la lluvia y de la subterránea, como el agua freática, corrientes o filtraciones, sino también de las cañerías, de los antiguos pozos negros y de los desagües fecales.

Consecuencias del no drenaje del terreno

Expansión y contracción de arcillas: cuando existe una excesiva cantidad de agua en el terreno produce cambios físicos, produciéndose una dilatación del mismo.

Alteración de la resistencia del terreno: el exceso del agua provoca la pérdida de la resistencia del terreno.

Inundación: provoca la inundación de los terrenos colindantes.

Daños por heladas: al helarse el agua el terreno se levantará y con el deshielo descenderá, perjudicando las cimentaciones.

Socavación y erosión: provocará socavaciones, arrastres y erosiones que descalzará la cimentación.

Humedades en los muros.

Conclusión

Por todo ello, aconsejamos el drenaje del terreno antes de la cimentación. Es un proceso fundamental si no quiere que se produzcan efectos graves en esta.

Problemas derivados de la explotación de aguas subterráneas

Problemas derivados de la explotación de aguas subterráneas

El agua subterránea es la segunda fuente para suministrar agua de boca y para regar cultivos en algunas partes del estado. Un tercio de este recurso que consumimos en nuestras ciudades llega procedente de aguas subterráneas. No obstante, la explotación de aguas subterráneas puede derivar en problemas graves.

Problemas de la explotación de aguas subterráneas

Una explotación incorrecta de aguas subterráneas origina algunos problemas, que en algunos casos se incrementan por el desconocimiento del estado del acuífero. Estos son los principales problemas:

Agotamiento del acuífero

En algunas zonas donde las precipitaciones son escasas se produce una explotación intensiva que deriva en problemas ecológicos de importancia, como la de agotar el recurso. Los situados en la costa, a medida que se vacían de agua dulce, pueden ser invadidos por agua salada por este hecho.

Contaminación de las aguas

La contaminación de acuíferos es siempre por la acción del hombre. Esta contaminación puede deberse a la acumulación de purines o la cercanía de pozos sépticos; a la existencia de vertederos de residuos urbanos e industriales o bien a un excesivo uso de fertlizantes de la agricultura.

Problemas en los suelos

El abandono por sobreexplotación del acuífero puede provocar una subida del nivel freático, inundando edificaciones que habían sido construidas sin temor a este nivel.

Además, alguna explotación de agua subterránea puede inducir a la subsidencia del terreno al caer la presión que ejercen las aguas subterráneas.

Medidas para corregir la sobreexplotación

Cuando se produce sobreexplotación, debe actuarse cuanto antes para recuperar los niveles freáticos, mediante:

– Prohibir la construcción de nuevos pozos.

– Detener sobrebombeos.

– Parando cualquier extracción de aguas.

– Recargar artificialmente los acuíferos por zonas.

La explotación de aguas subterráneas puede conllevar problemas de sobreexplotación de un recurso tan preciado como es el agua, máxime en momentos de sequía pertinaz que padece en España. Por ello, hay que saber una serie de consideraciones para evitar problemas mayores.

Técnicas para la explotación de aguas subterráneas

Técnicas para la explotación de aguas subterráneas

La explotación de aguas subterráneas es crucial para el mantenimiento sostenible de lo que representa más del 95 % del volumen de reservas de agua dulce del mundo. De hecho, alrededor del 75 % de la población europea depende de la extracción directa de aguas subterráneas para abastecerse de agua potable.

Técnicas de extracción de aguas subterráneas

En general, se consideran perforaciones verticales de distintos diámetros:

Captación de diámetro reducido

Se implementan diámetros de entre 150 y 200 mm cuya profundidad depende de las peculiaridades de la formación y de si se trata de un acuífero confinado, con lo que interesa sumar más caudales, o libre, en el cual se llega al zócalo impermeable.

En este caso, el entubado y su diámetro dependen mucho de las características del suelo, puesto que las paredes verticales han de soportar altas presiones, permitiendo el flujo de caudal en su interior.

Se implementan tuberías metálicas o de PVC. En terrenos compactos se suelen emplear diámetros de 200 mm, pudiendo llegar a diámetros de hasta 500 mm con materiales menos consolidados.

Perforaciones de gran diámetro

Aquí se emplean diámetros de hasta 5 metros para acuíferos de espesor discreto y la extracción resulta más superficial, implementando métodos tradicionales y manuales para la perforación.

Pozos horizontales

En este caso de explotación de aguas subterráneas, se perfora verticalmente con grandes diámetros y a cierta profundidad este tubo se ramifica radialmente en otros subdrenes que se expanden horizontalmente.

Zanjas de drenaje

Existen sencillos métodos de recolección, cavando zanjas con máquinas excavadoras que operan a profundidades de hasta 10 metros. Normalmente, se trata de terrenos poco compactados.

Minas de agua

Este procedimiento permite extraer el agua por gravedad, aprovechando la pendiente del suelo en zonas montañosas.

Por último y como parte del planteamiento racional de la explotación de aguas subterráneas, se realiza el aforo en los pozos para conocer exactamente su capacidad real de producción.

Agua subterráneas: su relación con las aguas superficiales

Agua subterráneas: su relación con las aguas superficiales

Los profesionales y las empresas que nos dedicamos a un sistema de tratamiento de agua, realizando estudios hidrogeológicos, sabemos diferenciar bien entre agua subterráneas y las superficiales.

Estudios hidrogeológicos: agua subterránea y superficial

Las aguas superficiales son las que se encuentran sobre la superficie de la corteza de la tierra, como los océanos, los mares, arroyos, ríos o lagos. También pueden ser las placas de hielo que hay en los picos de las montañas o las placas polares.

Por otro lado, las aguas subterráneas son aquellas que se almacenan bajo la superficie terrestre.

Relación entre agua subterránea y superficial y sistema de tratamiento de agua

La relación entre las dos aguas, en la actualidad, se debe a que forman ambas parte del mismo Ciclo Hidrológico, formando parte al ciclo general del agua. Este se inicia con la evaporación del agua en mares y océanos por la energía solar y finalizando con la lluvia, hasta que la precipitación penetra en la superficie de la corteza terrestre llenando poros y fisuras del suelo.

Las aguas superficiales se generan a través de la precipitación atmosférica, pero también de aflorar agua subterránea o por la fusión de placas de hielo. Contamos con tres tipos de agua superficial: el agua que corre por escorrentías, la que se encuentra almacenada en un lago natural o artificial y la que está en estuarios. En el caso de las aguas subterráneas hablamos de aguas que forman parte del nivel freático, bien sea en un pozo o en acuífero bajo tierra.

En definitiva, la relación entre ambas aguas es que las agua subterráneas van a parar directa o indirectamente a un curso superficial. En el caso de las subterráneas, pueden proceder de agua superficial. La diferencia es vital para un sistema de tratamiento de agua o para realizar diversos estudios hidrogeológicos.

Sistemas de tratamiento de aguas residuales para la sostenibilidad

Sistemas de tratamiento de aguas residuales para la sostenibilidad

Actualmente, la mitad de la población mundial habita en ciudades y para el 2030 se espera que el 60 % de la población total resida en zonas urbanas. En este marco, los sistemas de tratamiento de aguas residuales y de recuperación de suelos contaminados se convierten en una herramienta decisiva, no solo de gestión ambiental, sino de garantía de la salud pública.

Etapas generales de la depuración de agua

Tratamiento primario, físico

Esta primera fase consigue que nos desprendamos de las arenas, grasas y sólidos más gruesos, comprendiendo entre las etapas más significativas el desbastado, el desarenado y el desengrasado. También se procede a una decantación para eliminar otros sólidos en suspensión. Este paso resulta totalmente mecánico.

Tratamiento secundario, biológico

Ahora se trata de eliminar la fracción biológica disuelta en el agua. Para esto recurrimos a bacterias aerobias que convierten esta materia orgánica en minerales que forman flóculos finalmente separados por sedimentación.

Existe una gran diversidad de tratamientos secundarios dentro de los sistemas de tratamiento de aguas residuales, pues podemos emplear fangos activos o lechos bacterianos, entre otros.

Tratamiento terciario, físico-químico

Las técnicas aplicadas en esta etapa dependerán del uso o cauce final que le daremos al agua es decir, si vamos a seguir utilizándola o la descargaremos al medioambiente. Podemos recurrir al carbón activado para retener toxinas, a la ultrafiltración por membranas o a la electrodiálisis que nos dejará el agua totalmente pura. Básicamente, se trata también de eliminar los virus y gérmenes.

Actualmente, el 96 % de la población urbana emplea agua de fuentes que han sido mejoradas e informes internacionales confirman que los problemas hídricos en las ciudades son totalmente gestionables con sistemas coherentes de optimización y seguimiento del tratamiento de aguas.

En definitiva, se trata de que cobremos conciencia y acudamos a empresas expertas en descontaminación para hacer de los sistemas de tratamiento de aguas residuales una práctica habitual y eficaz.