Distinos pozos para extraer agua subterránea

Distinos pozos para extraer agua subterránea

La necesidad de realizar pozos para dotar de agua a una vivienda o parcela es una circunstancia recurrente, incluso en el momento de la compra de la propiedad. Asumimos que el subsuelo tiene recursos para ello y que basta pedir algunos presupuestos para dejar la cuestión resuelta. Sin embargo, hay muchas maneras de abordar un pozo, existen varios sistemas con los que movilizar el agua subterránea y no todos son apropiados para cada terreno y situación.

El aprovechamiento del agua subterránea está directamente ligado al nivel freático existente y a su estabilidad. La simple presencia de otros pozos en las cercanías puede hacer descender ese nivel, lo que condicionará la profundidad que necesitaremos en el nuestro. La existencia de ríos que lo puedan alimentar o, al contrario, fallas y grietas que puedan drenarlo también son elementos relevantes a tener en cuenta.

Tipos de pozos

En terrenos con el nivel freático muy somero se pueden plantear pozos excavados. Lógicamente requerirán un brocal mínimo de un metro de diámetro y hay que asegurarse de que el agua extraída es compatible con el uso para el que la necesitemos. Al tratarse de un agua cercana a la superficie tiene más riesgo de contaminación que a mayores profundidades.

Para aguas someras y, sobre todo, para terrenos arenosos, el pozo hincado puede ser una buena solución. El conducto se introduce en el terreno mediante golpes en su cabeza, lo que resuelve la cuestión de que las paredes del hueco no sean suficientemente estables, como sucede con las arenas en las zonas costeras.

Los pozos perforados, ya sean taladrados directamente con brocas o mediante helicoides que vayan extrayendo el terreno, permiten prospecciones muy largas para dar con la profundidad deseada.

En definitiva, en la elección de los pozos para aprovechar el agua subterránea resulta esencial disponer de un estudio del terreno adecuado que determine cuál es el óptimo para cada situación.

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