Gravedad de las consecuencias de la contaminación del suelo

Gravedad de las consecuencias de la contaminación del suelo

De entre la multitud de consecuencias de la contaminación del suelo destaca la degradación de su calidad debido a la presencia de contaminantes de diversos tipos. Estas sustancias inhabilitan el suelo para seguir operando naturalmente dentro de su ecosistema y también imposibilitan su uso para actividades humanas.

La ocupación de espacio y recursos naturales se hacen comunes en el marco de las actividades desaforadas de expansión industrial y, por ende, los accidentes, las negligencias y el abuso de las multinacionales se vuelven también frecuentes.

Consecuencias de la contaminación del suelo

Dependiendo de las características de cada contaminante y su concentración, podemos hablar de perjuicios más o menos graves sobre la flora y la fauna. Muchas de estas sustancias alteran la cadena trófica al ser bioacumulables. Los daños sobre la armonía natural de los ecosistemas son, frecuentemente, irreversibles, implicando inicuos efectos sobre las poblaciones humanas circundantes.

De hecho, según datos de la OMS, cada año pierden la vida más de 12 millones de personas por habitar en medios insalubres, siendo los accidentes cerebrovasculares la primera causa de morbilidad.

Otra de las consecuencias de la contaminación del suelo es la alteración de los ciclos biogeoquímicos, que incluyen la generación de carbono y oxígeno, imprescindibles para el equilibrio vital.

La degradación paisajística y la desvalorización del suelo conllevan la infertilidad del terreno por pérdida de nutrientes esenciales, deforestaciones, erosiones, desertizaciones, inundaciones y la contaminación del aire y de los recursos acuáticos. Con la contaminación de los mantos freáticos, amenazamos el 97 % del volumen de agua dulce de la Tierra.

Conclusión

En este alarmante contexto, debemos aplicar urgentemente medidas de prevención y de actuación con metodologías de descontaminación del suelo y remediaciones efectivas junto con un estricto establecimiento de responsabilidades. Industria, consumidores y administraciones deben fomentar la actuación racional para limitar las consecuencias de la contaminación del suelo y minimizar sus efectos degradantes sobre el medio.