La importancia de hacer un estudio de suelos confiable que detecte si hay agua subterránea

La importancia de hacer un estudio de suelos confiable que detecte si hay agua subterránea

De un estudio de suelos para construir un edificio se espera que nos facilite la tensión admisible del terreno para el asiento máximo de la construcción prevista. Por supuesto, damos por sentado que si hubiera agua estaríamos informados de ello. Sin embargo, el agua subterránea requiere algo más de atención para poder tenerla en cuenta adecuadamente.

Desde el tipo de cimentación más recomendable hasta la necesidad de prever drenajes en el proyecto, son cuestiones que dependen muy directamente de que hayamos detectado correctamente todas las particularidades del agua encontrada.

Las aguas subterráneas durante la obra

La presencia de agua afecta sensiblemente a la estabilidad de los taludes en caso de excavación. Incluso, puede requerir drenajes durante los movimientos de tierra que pueden alterar el ritmo de los trabajos.

Paralelamente, ante terrenos expansivos, mantener la humedad natural del terreno resulta crucial para evitar asientos en edificios colindantes, así como para asegurar su estabilidad en el futuro, una vez finalizada la obra.

Las aguas subterráneas en la construcción ya realizada

Determinar la cota del nivel freático resulta esencial para asegurar la estanqueidad de los sótanos de acuerdo con el Código Técnico. Para ello, suele ser necesario realizar tres sondeos con el fin de obtener un plano de estratos con el que establecer las posibles corrientes subterráneas. De ello dependerá que necesitemos una bomba de achique permanente para el sótano o, por el contrario, que sea suficiente con una impermeabilización cuidadosa o con una cámara para drenar la humedad del terreno.

Un estudio de suelos debe procurar que los sondeos que realice no alteren la cota piezométrica del nivel freático con el agua de la perforación. Debe determinar el límite entre la capa anegada y la húmeda del terreno, así como las fluctuaciones que cabe esperar y la escorrentía que pueda existir. Cuando esta información es fiable, nuestras decisiones en relación con la construcción serán las adecuadas.

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