Principales aspectos sobre la Ley 52013 respecto a los pasivos ambientales

Principales aspectos sobre la Ley 52013 respecto a los pasivos ambientales

La Ley 52013 viene a modificar ciertos artículos de su predecesora, la Ley 16/2002, afectando con ello su alcance de aplicación y dinamizando trámites administrativos asociados. La Ley 16/2002 versaba sobre la prevención y control de la contaminación y, en el marco de los graves riesgos personales y del medio asociados al caso de los pasivos ambientales, su revisión supone un apoyo fundamental para abordar soluciones consistentes.

Variaciones de la ley que afectan a los pasivos ambientales

Un aspecto trascendental de la nueva ley es que establece requisitos concretos para la monitorización periódica de los medios establecidos con el fin de evitar emisiones al suelo o a las aguas subterráneas, con lo que tenemos una gran herramienta de prevención. Además, este control ha de ejercerse hasta el cese completo de las actividades.

Otro de los puntos clave es que ya no se podrán superar los valores límite de emisión dictados por los documentos de mejores técnicas disponibles, salvo en casos muy específicos, aspecto que da como resultado un control más riguroso y estricto que nos permite mejorar la protección personal y de los ecosistemas.

Cuando las operaciones a realizar conlleven el empleo, generación o emisión de contaminantes potenciales, la nueva ley exigirá un informe previo a la autorización de explotación que establezca el estado concreto del suelo y de las aguas subterráneas. Así, podremos hacer una comparación objetiva al final de las actividades y determinar los cambios y posibles daños causados.

Además, se ha de configurar obligatoriamente un plan periódico de inspecciones de las instalaciones, muy beneficioso para que podamos prever desviaciones en las operaciones y reaccionar más prontamente.

En definitiva, la Ley 52013 supone un inteligente y sólido refuerzo para la prevención de riesgos futuros que impliquen la generación de pasivos ambientales. No solo nos permite mayor agilidad administrativa, sino que nos aporta estrategias concretas para controlar los procesos potencialmente peligrosos.