Un pozo para el control del nivel freático

Un pozo para el control del nivel freático

El control del nivel freático se convierte a veces en un problema, sobre todo cuando se están construyendo los cimientos de un edificio. El nivel del agua puede infiltrarse y debilitar la estructura, poniendo en peligro su integridad. Por este motivo, debemos de llevar a cabo una serie de trabajos, con el objetivo de disminuir dicho riesgo.

Un pozo para el control del nivel freático

El sótano es la parte del edificio más sensible a las filtraciones de aguas. Un rebajamiento de los niveles freáticos se hace necesario y su mejor ubicación, es en esta zona esencial de la construcción. Construir un pozo es una forma que tenemos de controlar los niveles de aguas y evitar, en la medida de lo posible, los riesgos asociados a las filtraciones.

El pozo de control

Normalmente se construye por debajo del nivel freático, así, por el propio efecto de la gravedad, el agua se va depositando en él. Lo normal es que disponga de dos bombas a distinta altura y que se accionan por un interruptor de tipo flotador. Ambas se van intercambiando cada año para que su desgaste sea similar. Al ser dos, nuestras tareas de mantenimiento son más sencillas, pudiendo dejar una y mientras, limpiar la otra.

El funcionamiento es sencillo, cuando el nivel de agua llega a un nivel, se activa la primera bomba. Una vez se supera un segundo punto, se activa la otra. De esta forma se evitan problemas en caso de exceso de agua. Además, tener dos bombas implica que se el nivel sube con rapidez, ambas funcionarían a la vez.

Concluyendo

Las aguas subterráneas pueden suponer un problema en la obra civil, ya que se pueden producir situaciones que afecten a la estructura del edificio y esto conlleva ciertos riesgos. Por tanto, un pozo de control del nivel freático se hace necesario para evitar ciertos problemas.