Vitrificación y pirólisis en la remediación de suelos

Vitrificación y pirólisis en la remediación de suelos

La vitrificación es uno de los métodos de tratamiento de suelos contaminados por confinamiento. En líneas generales, esta específica remediación de suelos emplea altas temperaturas para fundir el suelo y transformarlo en un bloque cristalino sólido y estable.

Se emplea, mayormente, para tratar suelos poco profundos, lo que nos da excelentes resultados tanto para compuestos orgánicos como para elementos inorgánicos (fundamentalmente As, Cd, Cr, Hg, Pb y cianuros).

Características de la metodología

Con la vitrificación conseguimos la inmovilización de los contaminantes inorgánicos y la destrucción de los orgánicos mediante oxidación y/o pirólisis.

Para el éxito de esta operación, es indispensable que el suelo contenga sílice, en una proporción adecuada para generar la matriz vítrea.

Por otro lado, durante el proceso de vitrificación, se generan gases tóxicos, que deben ser correctamente recolectados y tratados antes de proceder a su emisión a la atmósfera.

Las características del suelo son muy influyentes y pueden dificultar la aplicación de esta remediación de suelos:

1) Las tierras arcillosas y con alto contenido en limo complican la liberación de agua durante las operaciones.

2) La existencia de macroporosidades suele exigir la previa compactación del suelo.

3) El exceso de humedad puede afectar negativamente a la eficacia.

Tratamiento in situ

El calentamiento se alcanza empleando electrodos de grafito fijados en el suelo que permiten alcanzar temperaturas de entre 1600 °C y 2000 °C. El material contaminado se solidifica al enfriarse.

Tratamiento ex situ

El rango de temperaturas empleado ex situ es más discreto (1000-1400 °C) y precisa de la eliminación previa de elementos gruesos del suelo. El calentamiento se realiza al aplicar una corriente eléctrica en un tipo de horno adecuado.

Finalmente, debemos destacar que se trata de una técnica de remediación de suelos muy efectiva y con una óptima inmovilización de contaminantes; pero exige grandes inversiones y produce la destrucción del suelo, normalmente, limitando su reutilización.