Diferencias entre Wellpoint y Wellpoint por inyección

Diferencias entre Wellpoint y Wellpoint por inyección

Queremos compartir contigo la eficacia del Wellpoint para rebajar el nivel freático consiguiendo las condiciones necesarias para poder construir. Además, te enseñaremos la diferencia entre el método normal y el de inyección, todo desde nuestra experiencia como Wellpoint empresa especializada.

El método Wellpoint

Esta técnica para dragar el agua del nivel freático emplea una serie de lanzas que delimitan la zona de trabajo y que no superan en ningún caso los 7 metros.

El sistema de bombeo crea un vacío que empuja el agua hasta la superficie rápidamente a través de los puntos creados con las lanzas, accesorios que suelen montarse con una separación de 1 o 1,5 metros.

Su eficacia en suelos granulados de diversa consistencia es muy alta, tanta como su utilidad para construir estructuras sencillas como sótanos o aparcamientos.

De forma muy resumida, lo anterior explica el funcionamiento de un sistema convencional o por inyección, aunque este último posee una serie de características que lo hacen bastante diferente.

Diferencias a tener en cuenta

El primer método emplea pozos de hasta 7 metros con una extensión que va de los 1,5 a los 3 metros. Por ello, su empleo se restringe en muchos casos a rebajamientos del nivel freático de poca consideración, ya que su capacidad no llega a ser tan alta como la del Wellpoint por inyección.

La diferencia, por consiguiente, estriba tanto en el rendimiento como en la colocación de las herramientas de succión. El sistema por inyección no tiene impedimento alguno en emplear bombas a diferentes alturas ni se ve limitado por los 7 metros del sistema anterior, por lo que es más versátil y productivo en actuaciones complejas.

En definitiva, el Wellpoint sencillo y el sistema por inyección son aplicaciones útiles que se elegirán siempre dependiendo de lo que haya que rebajar el nivel freático.

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Qué es y cómo se detecta el nivel freático

Qué es y cómo se detecta el nivel freático

Por nivel freático, entendemos la capa superior de un acuífero, allí donde la presión del agua es igual a la atmosférica. Más específicamente y aplicado a términos prácticos, este nivel será la distancia a la que se encuentra un acuífero desde la superficie del terreno… O, en otras palabras, lo que será necesario excavar hasta llegar al agua, cuando queramos hacer un pozo. Esa profundidad vendrá determinada por las circunstancias geográficas, climáticas y ambientales del lugar y puede variar mucho. Adicionalmente este nivel podrá variar, en su distancia hasta la superficie. Fundamentalmente, conforme a las precipitaciones o, en ciertos casos cercanos a la costa, en base a las mareas.

El agua situada por debajo del nivel freático será el agua freática, tendrá una presión positiva y dará lugar a acuíferos. Por encima de este nivel, ya hablamos de aguas capilares, cuya presión es negativa y permanece retenida por los capilares del suelo. El agua subterránea podrá venir de la sedimentación (la que ha quedado incluida en el suelo sedimentario, al producirse un depósito de sus partículas) o infiltración (proveniente de contextos como la lluvia, el mar, lagos, los ríos o el deshielo). Adicionalmente, podrán aparecer los llamados niveles freáticos colgados, que son aquellos que aparecen en terrenos de tipo impermeable y resultan independientes, en profundidad y características, del nivel freático general.

Cómo determinar el nivel freático

La forma más habitual de determinarlo es mediante sondeos, en los que se detecta el agua y se mide la cota, en base a la perforación. Los sondeos deberán ser varios, en diversos momentos del año, con el fin de eliminar las posibles incidencias de las lluvias estacionales, de los ríos, del mar y de otras circunstancias. Otras posibilidades para encontrar el nivel freático van a depender de fotografías infrarrojas, estratigrafía, petrografía, percepción remota, radar o geografía estructural.

Aparición de humedades en sótanos por el nivel freático

Aparición de humedades en sótanos por el nivel freático

En sótanos y garajes es habitual contar con problemas de humedad. En estos casos la humedad en estos lugares debe ser analizada para conocer su procedencia, puesto que no hay siempre casos similares. Las zonas bajas de los edificios son lugares donde existe una mayor posibilidad de que entre agua, ya que se encuentran en contacto directo con el terreno. Pero siempre, o casi siempre, estas humedades aparecen por el nivel freático que provoca que haya que realizar un rebajamiento freático.

Humedades en sótanos por el nivel freático y obras de rebajamiento freático

El nivel freático es la profundidad en la cual el suelo se encuentra saturado de agua. El nivel de agua está estancado en ese nivel, variando según los regímenes de precipitación y el tipo del terreno. Este fenómeno tiene lugar cuando el agua circula de forma subterránea, haciendo que se filtre la gravedad a través de poros que existen en el terreno, topándose en el recorrido con una capa impermeable que le impide avanzar y ganar en profundidad. Esto hace que se quede retenida, formando el nivel freático.

Cómo se manifiesta la humedad por el nivel freático

Suelen aparecer de abajo a arriba y suele avanzar a medida que el nivel va subiendo. La penetración del agua en edificios se suele producir por una presión que ejerce el agua en el terreno, filtrándose en los suelos, normalmente por las partes bajas, llegando en algún extremo a producirse grietas de rotura.

El rebajamiento freático para paliar los problemas

La presencia de agua en el nivel puede paliarse realizando un rebajamiento freático, sobre todo a la hora de realizar trabajos u obras en zonas con presencia de agua a escasa profundidad. Los trabajos a realizar consisten en la realización de achiques, pocos o muros pantalla.

Existen muchos tipos de humedades en los sótanos, pero la más habitual es por el nivel freático.

¿En qué consiste el abatimiento freático?

¿En qué consiste el abatimiento freático?

Cuando se realizan trabajos por debajo del nivel freático, sobre todo a escasa profundidad o cerca de la superficie, se pueden generar problemas. Antes de realizar los trabajos es indispensable realizar los diferentes estudios de aguas subterráneas para determinar a qué nivel se encuentra el nivel freático y, si es as,í la importancia de valorar un abatimiento freático. ¿Qué es? A continuación, contamos todos los detalles.

El abatimiento freático en la realización de una obra

El abatimiento o rebajamiento freático se puede definir como un conjunto de operaciones que son destinadas para evacuar agua freática, que se encuentra presente en los terrenos y que suele aparecer en las zonas donde se realizan diversos trabajos.

Al realizar una obra por debajo del nivel freático, puede ser normal que corramos el riesgo de que las paredes no sean estables, o que el fondo de la zona a excavar quede inundado si no se realizan diferentes medidas. Una de estas puede ser el abatimiento freático. Es usado también para incrementar la presión del suelo, haciendo disminuir la expansión del nivel.

Realización de un rebajamiento freático

¿Cómo se lleva a cabo un rebajamiento del nivel freático? Normalmente, a través de uno de estos tres métodos:

Wellpoint de rebajamiento freático

Se realiza gracias a un bombeo, succionando caudal con pozos de 1,50 a 7 metros. Se recomienda en suelos con baja permeabilidad.

Wellpoint por Inyección

Se emplea cuando se requieren trabajos a distintos niveles. Sin limitación de altura de succión, puesto que los caudales se colocan en pozos por donde circula el agua a gran velocidad.

Pozos profundos

Se usa en acuíferos, en el fondo de recintos de gran tamaño y en terrenos muy impermeables. Se realiza a través de bombas sumergidas.

El abatimiento freático debe ser considerado siempre antes de realizar una obra o grandes excavaciones. Por ello, es fundamental realizar estudios de aguas subterráneas.

Un pozo para el control del nivel freático

Un pozo para el control del nivel freático

El control del nivel freático se convierte a veces en un problema, sobre todo cuando se están construyendo los cimientos de un edificio. El nivel del agua puede infiltrarse y debilitar la estructura, poniendo en peligro su integridad. Por este motivo, debemos de llevar a cabo una serie de trabajos, con el objetivo de disminuir dicho riesgo.

Un pozo para el control del nivel freático

El sótano es la parte del edificio más sensible a las filtraciones de aguas. Un rebajamiento de los niveles freáticos se hace necesario y su mejor ubicación, es en esta zona esencial de la construcción. Construir un pozo es una forma que tenemos de controlar los niveles de aguas y evitar, en la medida de lo posible, los riesgos asociados a las filtraciones.

El pozo de control

Normalmente se construye por debajo del nivel freático, así, por el propio efecto de la gravedad, el agua se va depositando en él. Lo normal es que disponga de dos bombas a distinta altura y que se accionan por un interruptor de tipo flotador. Ambas se van intercambiando cada año para que su desgaste sea similar. Al ser dos, nuestras tareas de mantenimiento son más sencillas, pudiendo dejar una y mientras, limpiar la otra.

El funcionamiento es sencillo, cuando el nivel de agua llega a un nivel, se activa la primera bomba. Una vez se supera un segundo punto, se activa la otra. De esta forma se evitan problemas en caso de exceso de agua. Además, tener dos bombas implica que se el nivel sube con rapidez, ambas funcionarían a la vez.

Concluyendo

Las aguas subterráneas pueden suponer un problema en la obra civil, ya que se pueden producir situaciones que afecten a la estructura del edificio y esto conlleva ciertos riesgos. Por tanto, un pozo de control del nivel freático se hace necesario para evitar ciertos problemas.

El estudio freático es importante para la obra civil

El estudio freático es importante para la obra civil

Cuando decidimos iniciar una obra civil, un paso previo a tener en cuenta es un estudio freático. Con él pretendemos aprovechar las aguas subterráneas para el abastecimiento o prevenir posibles contaminaciones e inundaciones. Estas labores suelen utilizar, en la medida de lo posible, modelos matemáticos para evitar los ensayos directos continuados, que suelen ser costosos.

El nivel freático está relacionado con la llamada “zona de saturación”, que es aquella que acoge el nivel estático del agua de los pozos. Este nivel puede representar con bastante exactitud la topografía del terreno donde llevaremos a cabo la obra civil. Esto es esencial para la cimentación, que deberá tener en cuenta las presiones que se dan en los muros.

El rebajamiento de niveles freáticos

Dependiendo del tipo de terreno, nos podemos encontrar con diferentes niveles de humedad. Utilizaremos dos procedimientos para llevar a cabo un rebajamiento de niveles freáticos. Por un lado, los pozos de bombeo, indicados para terrenos medianamente permeables y que utilizan perforaciones y aspiraciones. Por otro lado tenemos el método Well-Point que se utiliza en lugares con baja permeabilidad y se caracteriza por el uso de puntas filtrantes que vierten a una tubería colectora.

Los tipos de terreno

Es importante conocer el tipo de terreno y, de esta forma, decidir el proceso adecuado para cada uno. En primer lugar tenemos los suelos arcillosos blandos, que pueden producir deformaciones en los edificios y con los que se debe tener especial cuidado. Los suelos arcillosos duros tienen pequeños caudales y una zona de uno a dos metros de menor resistencia que conviene evitar. Por último, los suelos arenosos son muy permeables y por tanto, debe evitarse la cimentación bajo el nivel freático.

Como se ha visto hasta ahora, el estudio freático es esencial cuando queremos iniciar un proyecto de obra civil y asesorarnos por expertos, siempre es una buena opción.

El rebajamiento freático, clave de la seguridad en las operaciones de excavación

El rebajamiento freático, clave de la seguridad en las operaciones de excavación

La presencia del nivel freático es un problema que irrumpe frecuentemente durante la excavación con diferentes objetivos, dificultando enormemente los trabajos en el terreno a niveles inferiores. Por lo tanto, se hace necesario un rebajamiento freático o drenaje, ya sea temporal o definitivo, que permita el control adecuado de estas aguas y el éxito del proyecto.

Esta técnica consiste en la extracción del agua intersticial de dicho nivel hasta conseguir condiciones seguras de humedad en el terreno.

En este marco de actuación, es imprescindible recurrir a un estudio de rebajamiento freático para determinar la metodología más conveniente de excavación y contención, delimitando el número de pozos necesarios, junto con su profundidad y caudal. Igualmente, resulta fundamental establecer las características hidrológicas del suelo y la granulometría del empaque de grava, entre otros parámetros.

Estudio del rebajamiento freático: métodos más comunes

A continuación, exponemos los métodos más comunes para el abatimiento freático:

– El well-point se realiza por bombeo mediante bombas succionadoras separadas entre 1,5 m y 3 m entre sí y con una altura máxima de succión inferior a 7 m. Normalmente, se consigue una reducción de la cota de agua de unos 7 cm, pudiendo recurrir a un sistema escalonado si se requiere más reducción.

También, existe el well-point por inyección, empleado cuando se necesita succionar a distintos niveles. En cualquier caso, debemos recordar que este método tiene carácter temporal, por lo que hay que contemplar la posterior recuperación del nivel y las medidas pertinentes al respecto.

– Los pozos profundos de bombeo operan por aspiración forzada y rebajan acuíferos de grandes dimensiones, óptimamente, en terrenos muy permeables.

Se emplean pozos de profundidad y bombas sumergidas de gran caudal.

En definitiva, la técnica de rebajamiento freático resulta imprescindible para garantizar el trabajo seguro de las excavaciones en seco por debajo de dicho nivel. Asimismo, como metodología, resulta recomendable frente a la extracción de agua con bombeo abierto.

Principales factores que causan la contaminación de aguas subterráneas

Principales factores que causan la contaminación de aguas subterráneas

La contaminación de aguas subterráneas se produce por migración de contaminantes desde la superficie hasta los acuíferos. Estos agentes alteran las propiedades fisicoquímicas de las aguas, perjudicando su calidad.

Las consecuencias más graves de estos fenómenos suelen tener carácter antrópico, aunque podemos incluir causas naturales.

Principales formas de contaminación de acuíferos

La contaminación de aguas subterráneas conlleva el acceso de las sustancias contaminantes a los acuíferos de muy diversas maneras.

Podemos hablar de infiltración de agentes contaminantes que se hallan en la superficie y se filtran con la ayuda de las lluvias o de filtraciones a partir de almacenes subterráneos como escombreras. Igualmente, las filtraciones se pueden producir desde ríos contaminados.

Otras causas son los derrames accidentales desde depósitos o conducciones empleados en operaciones industriales. Cabe destacar que la contaminación de un acuífero puede propagarse a otras aguas freáticas adyacentes.

Actividades que presentan riesgos de contaminación

Muchas infiltraciones tienen lugar a partir de lixiviados de residuos urbanos de vertederos, que arrastran contaminantes tanto orgánicos como inorgánicos. La lixiviación implica filtraciones de los líquidos en los residuos, que son potenciadas por las lluvias.

Las actividades agrarias también son potentes focos de contaminación de aguas subterráneas por filtración de fertilizantes o plaguicidas. Del mismo modo, las masivas explotaciones ganaderas suponen fuentes de contaminación, principalmente, debido a purines.

Igualmente, la salinización de los acuíferos costeros también altera gravemente su composición por intrusión de agua marina como causa de su sobreexplotación.

Por último, son las actividades industriales, incluyendo las operaciones mineras y nucleares, las que presentan los más graves riesgos de contaminación, destacando los derivados del petróleo o el radio.

Actualmente, alrededor de 170 de las 700 masas de agua en España (25 % de los acuíferos) aparecen afectadas por contaminación difusa, principalmente, debida a la presencia de nitratos. En este contexto, la contaminación de aguas subterráneas es un acuciante problema, demandando, sobre todo, estricta prevención y remediación experta.

Agua subterráneas: su relación con las aguas superficiales

Agua subterráneas: su relación con las aguas superficiales

Los profesionales y las empresas que nos dedicamos a un sistema de tratamiento de agua, realizando estudios hidrogeológicos, sabemos diferenciar bien entre agua subterráneas y las superficiales.

Estudios hidrogeológicos: agua subterránea y superficial

Las aguas superficiales son las que se encuentran sobre la superficie de la corteza de la tierra, como los océanos, los mares, arroyos, ríos o lagos. También pueden ser las placas de hielo que hay en los picos de las montañas o las placas polares.

Por otro lado, las aguas subterráneas son aquellas que se almacenan bajo la superficie terrestre.

Relación entre agua subterránea y superficial y sistema de tratamiento de agua

La relación entre las dos aguas, en la actualidad, se debe a que forman ambas parte del mismo Ciclo Hidrológico, formando parte al ciclo general del agua. Este se inicia con la evaporación del agua en mares y océanos por la energía solar y finalizando con la lluvia, hasta que la precipitación penetra en la superficie de la corteza terrestre llenando poros y fisuras del suelo.

Las aguas superficiales se generan a través de la precipitación atmosférica, pero también de aflorar agua subterránea o por la fusión de placas de hielo. Contamos con tres tipos de agua superficial: el agua que corre por escorrentías, la que se encuentra almacenada en un lago natural o artificial y la que está en estuarios. En el caso de las aguas subterráneas hablamos de aguas que forman parte del nivel freático, bien sea en un pozo o en acuífero bajo tierra.

En definitiva, la relación entre ambas aguas es que las agua subterráneas van a parar directa o indirectamente a un curso superficial. En el caso de las subterráneas, pueden proceder de agua superficial. La diferencia es vital para un sistema de tratamiento de agua o para realizar diversos estudios hidrogeológicos.

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